Cadáver Exquisito: capitalismo caníbal. Novela de Agustina Bazterrica

Cadáver Exquisito: capitalismo caníbal

Cadáver Exquisito es la novela que llevó a Agustina Bazterrica a hacerse conocida de manera internacional y con justa razón: su historia, llena de tabúes, personajes siniestros y angustia existencial, es tan tremendamente efectiva que después de leerla conviene tomarse un pequeño descanso para procesar todo lo que acaba de pasar. Con Cadáver Exquisito Bazterrica se sumó a otras autoras argentinas que se destacan por sus escritos extraños, oscuros y fantásticos, como Mariana Enriquez, Samanta Schweblin, Selva Almada y Dolores Reyes. Pero ¿por qué impactó tanto en el público? El motivo lo encontraremos tanto en la propuesta de la trama como en su manera de escribir: desapasionada, sin emociones, sin regodearse en lo terrible. Su prosa se lee como el relato de alguien que experimentó el fin del mundo, pero tuvo la desgracia de seguir viviendo y, para peor, tiene que volver a trabajar el lunes.

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Sobre Agustina Bazterrica

Agustina Bazterrica
Agustina Bazterrica

La escritora Agustina Bazterrica nació en Buenos Aires, Argentina, en el año 1974. Entre otros, ganó el Primer Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires «Cuento Inédito 2004/2005» y el Primer Premio en el XXXVIII Concurso Latinoamericano de Cuento «Edmundo Valadés» (México, 2009), entre otros. En 2013 publicó la novela Matar a la niña, y en 2016, el libro de cuentos Antes del encuentro feroz. En el año 2017 ganó el Premio Clarín Novela 2017 con Cadáver Exquisito, que fue un éxito absoluto y se tradujo al inglés, finés, chino mandarín, turco, francés, alemán, holandés y ruso. En el 2020 compitió con esta novela por el premio al mejor libro del año en la categoría de terror en la comunidad de lectores Goodreads junto a autores de la talla de Stephen King, Guillermo del Toro, Max Brooks o Paul Tremblay.

¿De qué trata Cadáver Exquisito?

La novela propone un escenario distópico en el que surge un (supuesto) virus que se transmite por medio de los animales y que afecta a los seres humanos. Para erradicarlo no hubo piedad con las mascotas, ni las especies en peligro de extinción, ni los animales criados para consumo: todos han caído bajo el hacha del verdugo. Es en este punto donde nos encontramos con Marcos Tejo, empleado de un matadero, esposo de una mujer que le rehúye y padre de un niño muerto. Marcos arrastra una horrible angustia que, para cuando empieza el relato, ya lo ha devorado vivo y ha dejado meramente la cáscara gris y vacía de un burócrata que ya no vive, sino que se limita a existir. Antes de la destrucción de los animales tenía una vida más o menos normal y satisfactoria, pero sin cabezas de ganado, la industria en la que trabaja tuvo que reinventarse. Y no, la humanidad no decidió volcarse masivamente al veganismo. Por el contrario, decidió bajar sus estándares sobre lo que es posible poner en el plato.

Después de varios episodios de brutalidad aislada, se decide reemplazar a la carne vacuna por carne humana, y criar gente especialmente con el propósito de comerla. Surge entonces una nueva especie, de calidad inferior. Se inventan eufemismos para referirse a estos seres (que nadie llama humanos, sino “cabezas”) y a sus partes, que adoptan nombres comerciales similares a los de las vacas. Nacen en criaderos, reciben hormonas de crecimiento, son mutilados para no desarrollar la capacidad del habla y terminan su corta existencia colgando de un gancho. Pero no hay nada que sea tan terrible como para no terminar acostumbrándose, y el resto del mundo vuelve pronto a la normalidad. O casi.

Cadáver Exquisito nos guía por una sociedad que se acomoda para satisfacer nuevas demandas: surgen puestos de trabajo, religiones y formas de vida. Hay vendedores de carne ilegal y barata, casi siempre sacada de un asilo de ancianos, sectas que se inmolan en los mataderos para purificarse, grupos de salvajes que asaltan camiones de ganado vivo y lo carnean a la vera de la ruta, científicos que se especializan en experimentos con humanos y millonarios perversos que mandan a buscar presas especiales para poblar sus reservas de caza. La antropofagia no sólo es aceptable: es la norma de un reformado sistema capitalista que (más literalmente que nunca) resulta ser una picadora de carne.

¿Quién cuenta la historia?

Como ya mencionamos, el eje de la novela de Bazterrica es Marcos Tejo. Todo lo que sabemos (y sospechamos) es por él, que lentamente va contando cómo la humanidad comenzó a comerse a sus pares. Sin embargo, en medio del caos, su vida da un vuelco cuando recibe a una mujer viva como regalo. A pesar de que se gana la vida sacrificando personas, Marcos no tiene el corazón para matarla, y mientras piensa qué hacer con ella decide mantenerla como mascota. La mujer es hermosa e inofensiva, y le da pena deshacerse de ella. En el medio, pasa la vida: su padre, viejo y senil, está agonizando; su hermana quiere jugar a la familia perfecta, su esposa lo evita y Marcos siente que ya ni recuerda cómo era ser feliz. Su único consuelo es esa mujer a la que mantiene atada en un galpón, a la que le pone nombre y le asigna emociones. Sabe que lo que hace está mal, ¡peor que mal! Está prohibido mantener cualquier tipo de relación que implique humanizar a una cabeza de ganado. Pero Marcos está completamente solo, y pronto empieza a esquivar los controles para conservar a la mujer un poco más de tiempo.

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Antecedentes

El canibalismo es un tema ampliamente representado en la literatura y el cine: desde Soylent Green a la tetralogía de Hannibal Lecter, pasando por La Masacre de Texas y Una modesta proposición, muchos han recurrido al máximo de los tabúes para contar una historia. La acción de comerse a otro ser humano nos transforma en algo distinto, algo que ya no es una persona. Aquí Bazterrica explora hasta qué puntos podemos racionalizar algo horrible y convencernos de que es una práctica civilizada, normal y saludable.

Referencias

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