Hay series que se presentan como thrillers policiales, pero que en realidad esconden un retrato mucho más íntimo de las relaciones humanas. His & Hers, la nueva apuesta de Netflix basada en la novela de Alice Feeney, se mueve en ese terreno ambiguo: un crimen en un pequeño pueblo, una pareja separada obligada a colaborar, y un entramado de sospechas en el que nadie está exento.
índice
- El asesinato como disparador de una trama más oscura
- La crueldad, la verdad y la ¿mentira?
- El enojo, el recelo y los diferentes puntos de vista
- Una serie que no te levanta del sillón
- Un final que te deja sin poder de reacción
Lo que atrapa de His & Hers no es el desarrollo de la historia, sino la química y la tensión entre sus personajes principales: Anna (Tessa Thompson) y Jack (Jon Bernthal), y este juego mental de quién está diciendo la verdad. ¿Es ella? ¿Es él? ¿Es algún personaje secundario o son todos? Desde ese lugar es que la historia hace pie y se diferencia de la típica fórmula de policial tradicional.
El asesinato como disparador de una trama más oscura
La miniserie se acomoda en clichés del género: bullying escolar, rivalidades de clase, la rica contra la pobre, la linda contra la fea, la ex “gorda” que busca venganza. Son hilos narrativos que hemos visto mil veces, pero que en este relato no buscan ser el conductor principal, sino que funcionan como refuerzo de una idea más profunda: la crueldad, como mil otras cosas, se aprende en la infancia.
El desencadenante de la trama es el asesinato de una mujer de unos 40 años, nacida y criada en el pueblo. La serie marca desde el comienzo, en algunas líneas de los diálogos, este concepto de “tenía actitudes crueles” o “podía ser cruel” cuando hacían referencia a ella. Quizás al principio no llama la atención, pero es una línea crucial para entender el punto que quiere mostrar la historia.
Los flashbacks de adolescencia no aportan novedad, pero sí muestran cómo la violencia se naturaliza y se transmite como herencia. El crimen es apenas el disparador; lo que importa es cómo cada personaje carga con sus cuentas pendientes y cómo esas cuentas moldean la investigación.
La crueldad, la verdad y la ¿mentira?
Durante los seis episodios nos vamos encontrando con flashbacks que remiten a la adolescencia de algunos de los personajes. La serie no inventa nada nuevo, pero al repetir esos clichés nos recuerda cómo la sociedad sigue legitimando la crueldad cotidiana. La violencia no surge de la nada, está implícita a nivel social y, muchas veces, avalada. Gestos mínimos que parecen indefensos, jerarquías invisibles que marcan quién merece respeto y quién no.
La adolescencia de las chicas cobra un peso importante. No para decir algo que desconocemos sobre esa etapa, sino para reafirmar que la crueldad es un aprendizaje temprano y que suele ser naturalizado por el simple hecho de “pertenecer”. La soledad a la que podés enfrentarte de chico puede ser mucho peor que la maldad a la que te expongas.
Este punto fundamental de la serie se entrecruza con otro que tiene la misma relevancia a nivel narrativo: la multiplicidad de verdades. Cada personaje tiene su versión de los hechos, y lo que para uno es una herida, para otro es apenas un recuerdo, o un recuerdo distorsionado. La serie juega con esa ambigüedad: ¿qué es verdad y qué es mentira? ¿Cuántas verdades caben en un mismo hecho?
Esa pregunta atraviesa la trama de principio a fin y deja una pregunta abierta y que nos hacemos a menudo: cómo los relatos personales nunca coinciden, ni siquiera cuando se trata de un mismo suceso. His & Hers convierte esa dicotomía en su motor narrativo, y ahí radica su fuerza: no importa tanto quién mató, sino cómo cada uno interpreta y carga con lo que ha sucedido.
El enojo, el recelo y los diferentes puntos de vista
La pareja principal de la serie está encarnada por Tessa Thompson y Jon Bernthal. Uno de los puntos altos del show es la dinámica entre ellos. El poder de dos buenos actores que saben interpretar su papel: nunca te das cuenta cuál de los dos está diciendo la verdad.
Anna y Jack se separaron y lo único que los une es el enojo con el otro. Un suceso del pasado que parece no tener vuelta atrás los separó y los resentimientos son demasiados. A raíz del crimen, se ven obligados a trabajar juntos. Pero a medida que la serie avanza, no sólo investigan un asesinato, investigan su propia historia.
El punto de inflexión entre ellos radica en que ambos saben por qué se separaron, pero son incapaces de entender al otro. Una vez más, His & Hers deja expuesto un componente clave: el predominio de los diferentes puntos de vista y la dificultad humana de estos tiempos de ponerse en el lugar del otro. Anna no concibe lo que sufrió Jack y Jack no entiende la decisión de Anna. La intención de ambos es clara: silenciar al otro redoblando la apuesta en lugar de escuchar. Un mal de época.
Una serie que no te levanta del sillón
His & Hers no es un producto brillante en guión ni composición, pero es un diez como producto de consumo. La serie se apoya demasiado en fórmulas conocidas y personajes desagradables, pero logra algo que considero valioso: mantenerte atrapado hasta el final.
En un mundo dominado por las distracciones y el zapping descontrolado, que una historia consiga sostener la atención durante seis episodios es un mérito digno de reconocimiento. His & Hers ofrece un espacio de confort narrativo: sabemos que habrá giros, sospechas y revelaciones, y aún así seguimos mirando porque esa previsibilidad es parte de su atractivo. Y porque en el fondo pensamos: ¿puede ser tan obvio?
Un final que te deja sin poder de reacción
Del final no habrá detalles. Lo único que se puede decir es lo mismo que anda rondando en redes desde su estreno el 6 de enero: impensado. El plot twist de los últimos 15 minutos no se ve venir y deja una sensación incómoda, pero que invita al debate. Quizás, si no estás convencido de seguir viéndola, el final vale la pena.
His & Hers no escapa a los clichés del género, pero los usa para recordarnos que la violencia se aprende y que la verdad nunca es una sola. La reflexión final es clara: detrás de cada crimen hay una historia, y detrás de cada historia, una multiplicidad de verdades que nunca terminamos de comprender. Eso no quiere decir que una sea cierta y otra no, simplemente que existen tantas versiones como personas.

Paula Cabrera
Periodista deportiva y licenciada en Comunicación. Redactora creativa y SEO
Amante de la literatura y la escritura desde chica, hace diez años la convertí en mi profesión. Creo contenido para redes sociales y sitios web. En 2023, publiqué mi primer libro, Palabreríos, un compilado de pensamientos y sentimientos personales. Formo parte de este proyecto como redactora, dándole vida a los libros que transforman y acompañan cada uno de mis momentos.

