En los últimos años, las autoras argentinas fueron protagonistas de un cambio de paradigma en la narrativa de terror actual. El horror literario se alejó de los castillos medievales, de las noches de luna llena o de los científicos perversos para infiltrarse en los espacios en que el terror no debería estar simplemente porque los consideramos seguros. El miedo se esconde en el hogar, en la mesa familiar, en la siesta de un pueblo o en la rutina del barrio.
La mudanza del monstruo: cómo las nuevas escritoras reinventaron el terror argentino















