Reseñas de libros

Un verdor terrible: ¿Cuándo el conocimiento deja de ser una respuesta y se convierte en una amenaza?

Un verdor terrible: ¿Cuándo el conocimiento deja de ser una respuesta y se convierte en una amenaza?

¿Hasta qué punto el conocimiento nos acerca a tener más respuestas? Desde el comienzo de la humanidad se ha dicho que entender más es, en algún punto, una forma de ordenar el mundo, de poder saberlo todo. Sin embargo, hay ciertos momentos en los que ese deseo irrefrenable de saber parece volverse en contra. Esta es la premisa principal de Un verdor terrible, un libro de cuentos que habla de la fina línea que separa al genio de la locura, al progreso de la destrucción.

Benjamín Labatut toma esa tensión que existe entre ciencia y consecuencias y la lleva un paso más allá. A través de relatos basados en personajes reales de la ciencia como Heisenberg y Grothendieck, construye una mirada que se corre de los descubrimientos para enfocarse en lo que sucede con quienes están detrás y cómo esa búsqueda obsesiva de la claridad puede traer una oscuridad abrumadora.

Lejos de presentar al conocimiento como una conquista, los relatos de Un verdor terrible lo exponen como una experiencia que puede desbordar a quien la atraviesa y revelar el costo que implica, llevando al ser humano más allá de sus propios límites psicológicos. Los grandes científicos no “dominan” el conocimiento, son consumidos por él.

La ciencia como experiencia límite

Durante mucho tiempo, la ciencia fue pensada como una herramienta de progreso, una forma de explicar lo desconocido y reducir la incertidumbre. Sin embargo, el universo literario de Labatut propone revisar las condiciones en las que esos descubrimientos ocurren y cómo pueden llevar al límite incluso a las mentes más brillantes que existieron alguna vez.

La narrativa es perturbadora porque su punto de vista es 100% humano. La idea de que hasta las personas más inteligentes colapsan, incluso teniendo a su alcance muchísima evidencia científica, pone al lector en una posición de completa vulnerabilidad. El conocimiento es una experiencia que puede alterar profundamente la percepción de la realidad; la claridad deja de ser un objetivo alcanzable y se convierte en algo inestable, frágil, incluso peligroso.

El libro deja en evidencia una idea incómoda, pero cierta: hay un punto en el que seguir buscando explicación a todo lo que nos rodea puede significar enfrentarse a una realidad demasiado compleja, demasiado abstracta o directamente incompatible con la forma en que los seres humanos estamos acostumbrados a pensar el mundo. Puede significar perderse a uno mismo.

La obsesión de los genios, el detonante de la locura

“Quiero exponer al lector no sólo a las ideas científicas y a los efectos que tuvieron en la civilización, sino también al abismo interior” respondía Labatut en una de sus tantas entrevistas. A partir de esta frase podemos entender la forma en que presenta a los protagonistas de sus relatos. Lejos de la figura del científico como alguien que domina su campo, los cuentos muestran a personas de carne y hueso atravesadas por la obsesión, el aislamiento y hasta el deterioro personal.

El jardinero nocturno, por ejemplo, nos presenta a Alexander Grothendieck, uno de los matemáticos más importantes del siglo XX. Más allá de la importancia de sus descubrimientos, decidió alejarse de la academia en el punto más alto de su carrera y pasó gran parte de su vida en aislamiento. ¿Hasta qué punto se puede ver sin arrepentirse y descreer de todo? Es la pregunta que, a su forma, plantea Labatut en el epílogo de su libro.

Otra de las historias trae a colación a Werner Heisenberg, conocido por su participación en el desarrollo de la mecánica cuántica que lo llevó a ganar el Premio Nobel de Física en 1932. El relato se centra en cómo la comprensión de la realidad subatómica desestabiliza la noción misma de certeza. A medida que los científicos avanzan, el mundo se vuelve más incierto, probabilístico y extraño. Comprender que la realidad no es fija ni objetiva puede resultar demasiado perturbador. No todo conocimiento es asimilable. 

Un verdor terrible y la idea del límite humano

El universo de Un verdor terrible trae a colación a la ciencia para poner sobre la mesa una pregunta que excede lo científico: ¿existe un límite para el conocimiento humano? Y si existe, ¿qué pasa cuando ese límite se cruza? ¿Demasiado conocimiento puede ser autodestructivo?

Labatut crea, en torno a estos interrogantes, un mundo ficcional con vestigios de realidad que presentan un panorama inquietante que busca advertir al lector. El conocimiento no es exclusivamente un camino hacia la claridad, entender demasiado a veces implica exponer la imposibilidad de sostener la nueva verdad de la que somos conscientes. “Siempre hay riesgos en descubrir lo desconocido. También hay mucho peligro en conocerse a uno mismo”.

Comprender no siempre es una forma de habitar el mundo

Un verdor terrible pone patas para arriba una idea preestablecida y profundamente arraigada que nos afirma que conocer es, siempre, algo positivo. Para Labatut esa relación no es tan lineal. Hay un punto en el que el conocimiento deja de ser una herramienta para habitar mejor el mundo y se convierte en algo que nos separa de él. ¿Qué es real y qué es ficción? Es una pregunta que se abre y que atraviesa no solo a la ciencia, atraviesa al ser humano, atraviesa a la literatura.

La finalidad de la ciencia es iluminar donde estaba oscuro, pero muchas veces esa luz puede convertirse en un fuego que destruye más de lo que alumbra. Labatut no busca demonizar al rol del científico, sino exponerlo como lo que es en su esencia: un simple ser humano en el que habitan la certeza y la incertidumbre, la fortaleza y la debilidad, y el deseo profundo y terrible de querer saberlo todo, más allá de que pueda significar perderse para siempre en la infinidad de su inabarcabilidad.


Paula Cabrera

Periodista deportiva y licenciada en Comunicación. Redactora creativa y SEO

Amante de la literatura y la escritura desde chica, hace diez años la convertí en mi profesión. Creo contenido para redes sociales y sitios web. En 2023, publiqué mi primer libro, Palabreríos, un compilado de pensamientos y sentimientos personales. Formo parte de este proyecto como redactora, dándole vida a los libros que transforman y acompañan cada uno de mis momentos.