La publicación de El libro de los tres en 1964 no solo representó el nacimiento de una de las sagas más queridas de la literatura fantástica del siglo XX, sino que también consolidó a Lloyd Alexander como una de las voces más singulares y profundas en el ámbito de la narrativa juvenil estadounidense. A diferencia de sus contemporáneos británicos que dominaban el género en aquel entonces, Alexander logró tejer una mitología propia que, aunque bebía directamente de las fuentes medievales galesas, estaba impregnada de una sensibilidad moderna, humanista y, sorprendentemente, existencialista.
Mito galés y profundidad humana en El libro de los tres de Lloyd Alexander

