Reseñas de libros

Arquitectura del cautiverio y la luz: Las Tumbas de Atuán de Ursula K. Le Guin

Arquitectura del cautiverio y la luz: Las Tumbas de Atuán de Ursula K. Le Guin

Las Tumbas de Atuán (The Tombs of Atuan) de Ursula K. Le Guin es la segunda entrega de lo que originalmente se concibió como una trilogía (y que más tarde se expandiría en el Ciclo de Terramar); y representa un alejamiento radical de las convenciones del género fantástico de su época. Mientras que el primer libro, Un Mago de Terramar (1968), seguía el viaje expansivo y náutico de un joven mago, Las Tumbas de Atuán se sumerge en un entorno claustrofóbico, estático y profundamente psicológico, centrado en una protagonista femenina cuyo viaje no es a través de océanos, sino a través de las capas de su propio adoctrinamiento y la recuperación de su identidad robada.


Índice


Raíces y trayectoria de Ursula K. Le Guin

Nacida en 1929 en Berkeley, California, creció en un entorno donde el estudio de la humanidad era el eje central. Hija del eminente antropólogo Alfred Kroeber y de la escritora Theodora Kroeber, Le Guin estuvo expuesta desde su infancia a una visión del mundo que valoraba la diversidad cultural, el lenguaje como constructor de realidad y la observación participante de sociedades ajenas. Esta herencia intelectual se manifiesta en su obra no solo en la creación de mundos, sino en la invención de culturas completas con sus ritos, jerarquías y cosmogonías.   

Le Guin se formó académicamente en Radcliffe College y la Universidad de Columbia, especializándose en literatura románica de la Edad Media y el Renacimiento. Tras recibir una beca Fulbright en 1953 para estudiar en París, conoció al historiador Charles Le Guin, con quien se casó, abandonando sus estudios de doctorado para centrarse en su carrera literaria. Sus primeros trabajos, rechazados sistemáticamente por las editoriales por ser “inaccesibles” o difíciles de clasificar, se ambientaban en Orsinia, un país imaginario de Europa del Este que le servía para explorar conflictos políticos y sociales de carácter realista.   

El giro hacia la ciencia ficción y la fantasía no fue un abandono de sus intereses humanistas, sino un descubrimiento de que estos géneros ofrecían el mercado y el lenguaje necesarios para sus exploraciones sobre la otredad y la construcción social. Antes de Las Tumbas de Atuán, Le Guin ya había establecido las bases de su prestigio con el Ciclo de Hain, una serie de novelas de ciencia ficción que incluían El mundo de Rocannon (1966), Planeta de exilio (1966) y La ciudad de las ilusiones (1967). En estas obras, ya se vislumbraban los temas del “viaje arquetípico”, la búsqueda de la identidad y la reconciliación de fuerzas opuestas que alcanzarían su cénit en Terramar.   

En 1969, la publicación de La mano izquierda de la oscuridad revolucionó la ciencia ficción al abordar temas de género y sexualidad a través de una raza humana ambisexual, ganando los premios Hugo y Nebula y convirtiendo a Le Guin en la primera mujer en recibir ambos galardones. Fue en este estado de madurez creativa cuando regresó al mundo de Terramar para narrar la historia de Tenar.     

Contexto histórico y literario de 1971

El año de publicación de Las Tumbas de Atuán fue un período de efervescencia política y social en los Estados Unidos. La guerra de Vietnam, el movimiento por los derechos civiles y la segunda ola del feminismo estaban en su apogeo. Le Guin reconoció que estas tensiones externas permearon sutilmente su escritura. La disconformidad de Tenar con las creencias dogmáticas del culto ha sido comparada por críticos con el malestar de los individuos que en la vida real protestaban contra la discriminación y el militarismo.   

En el ámbito literario, la fantasía estaba dominada por la sombra de J.R.R. Tolkien. Le Guin admiraba el concepto de “mundo secundario” de Tolkien, pero buscaba distanciarse de ciertos tropos que consideraba agotados o moralmente simplistas. Mientras que Tolkien basaba su mitología en el norte de Europa y presentaba un conflicto claro entre el bien y el mal externos, Le Guin introdujo el concepto taoísta del equilibrio, donde la luz y la sombra son partes necesarias de un todo y el mal a menudo es el resultado del desequilibrio interno o el uso egoísta del poder.   

Asimismo, Le Guin desafió la hegemonía racial del género. En una época en la que la mayoría de los protagonistas de fantasía eran caucásicos, ella diseñó un mundo donde la mayoría de los habitantes del archipiélago tenían piel cobriza o negra (como Ged y Vetch), mientras que las razas de piel clara (los kargos) eran representadas como pueblos belicosos y menos desarrollados en la sabiduría mágica. Esta inversión deliberada era un gesto político contra el imperialismo cultural en la literatura juvenil.   

El despertar en la oscuridad

Las Tumbas de Atuán narra la historia de Tenar, una niña nacida en el Imperio Kargish que es identificada a los cinco años como la reencarnación de la suma sacerdotisa del Lugar de las Tumbas. Al ser llevada al templo, es sometida a una ceremonia de muerte simbólica llamada “La Rematada”, donde pierde su nombre, su familia y su pasado para convertirse en Arha, “La Devorada”, la única servidora de los Sin Nombre.   

La novela se divide estructuralmente en dos partes marcadas. La primera mitad es una exploración minuciosa de la soledad y la vida ritual en el templo. Le Guin utiliza su lente antropológica para describir la monotonía de los rituales, las intrigas entre las sacerdotisas mayores (Thar y Kossil) y la educación de Arha en el Laberinto, una vasta red de túneles subterráneos donde no se permite ninguna luz. Este escenario sirve como metáfora del aislamiento de la adolescencia y del confinamiento impuesto por las estructuras patriarcales y religiosas.   

El conflicto central se desencadena cuando un intruso entra en el laberinto sagrado. Se trata de Ged, el protagonista del primer libro, ahora un mago adulto que busca el fragmento perdido del Anillo de Erreth-Akbe, un talismán necesario para restaurar la paz en Terramar. Arha, en lugar de cumplir con su deber de matarlo inmediatamente, se siente fascinada por la luz de su magia y por las verdades que él trae del mundo exterior.     

Los sueños deben explicarse por sí mismos

Le Guin fue explícita sobre los objetivos temáticos de la novela. En su ensayo “Dreams Must Explain Themselves” (incluido en The Language of the Night), afirmó que, si tuviera que definir el libro en una sola palabra, esa palabra sería “sexo”. Sin embargo, no se refiere a la actividad física, sino a la maduración sexual y psicológica. El momento en que una persona joven descubre su propio poder y autonomía frente a las figuras de autoridad y las instituciones.   

La libertad es una carga pesada

Uno de los pilares filosóficos de la obra es la noción de que la libertad no es un estado de felicidad sin esfuerzo, sino una responsabilidad abrumadora. La cita más famosa de la novela lo resume. “La libertad es una carga pesada, una gran y extraña carga para que el espíritu la emprenda. No es fácil. No es un regalo dado, sino una elección hecha, y la elección puede ser difícil“. Le Guin explora cómo el proceso de desprogramación de Arha es doloroso; ella no siente alegría inmediata al ser liberada, sino una profunda angustia por la pérdida de la seguridad que le brindaba su cautiverio y por el tiempo “desperdiciado en una maldad inútil”.   

Género y poder

La novela presenta un gineceo (un mundo gobernado por mujeres), pero Le Guin lo describe como una estructura de poder fallida porque está al servicio de una teocracia patriarcal (el Rey-Dios) y de deidades destructivas (los Sin Nombre). Algunos críticos han señalado que el hecho de que Tenar sea “rescatada” por un hombre (Ged) socava el mensaje feminista. No obstante, la autora argumentó que se trata de un rescate mutuo. Ged no puede escapar del laberinto sin el conocimiento de Tenar, y ella no puede romper sus cadenas mentales sin la visión que Ged le ofrece de que ella es un individuo con un nombre, no solo una función del templo.

El laberinto y los nombres en Las Tumbas de Atuán

El simbolismo en Las Tumbas de Atuán es denso y multifacético, recurriendo frecuentemente a conceptos de la psicología analítica y la antropología.

El laberinto como inconsciente

Desde una perspectiva junguiana, el laberinto subterráneo es una representación física del inconsciente. Es un espacio de oscuridad absoluta donde Arha se siente segura porque es “su” dominio, pero es una seguridad basada en la parálisis y la muerte. Otros académicos han sugerido una lectura yónica, donde la entrada al subsuelo simboliza un regreso al útero, una zona de gestación donde Tenar debe morir como Arha para renacer como mujer completa. Sin embargo, la propia Le Guin resistió estas interpretaciones reduccionistas, prefiriendo ver el laberinto como un lugar real de opresión institucional y espiritual.   

El poder de los nombres verdaderos

Siguiendo la metafísica de Terramar establecida en el primer libro, el nombre verdadero de una persona es la esencia de su ser y otorga poder sobre ella. Al quitarle el nombre a Tenar, los sacerdotes kargos le arrebatan su humanidad. Ged, al identificarla por su nombre real, no solo la reconoce como persona, sino que le devuelve la capacidad de definirse a sí misma. Este acto de “nombrar” es el eje del renacimiento espiritual de la protagonista.   

Personajes y dinámicas de poder

La novela se apoya en un elenco reducido pero intensamente caracterizado que ilustra diferentes aspectos del control y la resistencia.

  • Tenar / Arha: El centro de la narrativa. Su viaje es interno: desde la aceptación orgullosa de su papel como “La Devorada” hasta la dolorosa comprensión de que ha sido víctima de un sistema cruel.   
  • Ged (Gavilan): Aparece como un catalizador. A diferencia del joven impetuoso de la primera novela, aquí se muestra como un mago sabio y paciente que utiliza su poder no para dominar, sino para ofrecer una elección.   
  • Thar: La suma sacerdotisa que educa a Arha. Representa la fe tradicional y austera. Aunque rígida, posee una dignidad que Arha respeta.   
  • Kossil: La antagonista principal. A diferencia de Thar, Kossil es cínica; no cree realmente en los Sin Nombre y utiliza la religión meramente como un medio para acumular poder personal y político. Representa la corrupción moral y la “sombra” de la institución religiosa.   
  • Manan: Un eunuco que sirve a Arha y que es el único que muestra por ella un afecto humano genuino, aunque torpe. Su destino trágico simboliza la imposibilidad de mantener vínculos sanos dentro de una estructura basada en el sacrificio.     

Adaptaciones

La obra de Le Guin ha sido adaptada en diversas ocasiones, pero casi siempre con una fuerte resistencia por parte de la autora, quien sentía que los medios visuales tendían a simplificar o traicionar sus mensajes fundamentales.   

La miniserie Legend of Earthsea (2004)

Producida por Sci-Fi Channel, esta adaptación fusionó A Wizard of Earthsea y The Tombs of Atuan. Le Guin fue extremadamente crítica con esta versión, publicando ensayos donde denunciaba el “blanqueamiento” sistemático del reparto. En sus libros, la mayoría de los personajes son de piel oscura, pero la serie los retrató como caucásicos, convirtiendo a Ged en un “niño blanco petulante”. Además, criticó que la trama se convirtiera en un enfrentamiento genérico de espada y brujería, perdiendo toda la introspección y la carga moral de las novelas originales.   

La película animada de Studio Ghibli: Gedo Senki (2006)

Dirigida por Gorō Miyazaki, la película Los cuentos de Terramar (Gedo Senki) recibió una respuesta más matizada pero igualmente decepcionante por parte de Le Guin. Aunque la autora admiraba el trabajo de Hayao Miyazaki (padre de Gorō), sintió que el filme de su hijo era una historia “completamente diferente” que utilizaba sus nombres pero no su moralidad. Le molestó especialmente que la película externalizara el mal en un villano al que se podía matar, cuando en su obra la oscuridad es algo que debe ser enfrentado internamente y equilibrado.   

Dramatizaciones radiofónicas y audiolibros

Las adaptaciones sonoras han tenido mejor fortuna. La BBC produjo versiones que respetaban más el tono legendario y la diversidad de los personajes. En el ámbito de los audiolibros, destaca la versión narrada por la propia Le Guin junto a Gabrielle de Cuir, y la de Rob Inglis, quien aporta una voz “épica y legendaria” muy cercana a la intención original de la prosa.

Un testimonio del poder de la literatura

Las Tumbas de Atuán es valorada hoy no solo como una obra maestra de la fantasía, sino como un estudio pionero sobre la desprogramación ideológica y la recuperación del trauma. Su influencia es visible en autores contemporáneos que buscan explorar la relación entre el individuo y el dogma religioso, como Philip Pullman o N.K. Jemisin.   

El libro también ha sido objeto de una revisión constante por parte de la propia Le Guin. Décadas después de su publicación, la autora escribió Tehanu (publicado en 1990, es el cuarto libro de la saga posterior a La costa mas lejana), para explorar qué sucedió con Tenar después de los eventos de Atuán, ofreciendo una visión mucho más explícitamente feminista y crítica sobre el papel de las mujeres en el sistema de magia de Terramar. Mientras que Las Tumbas de Atuán trata sobre escapar de la oscuridad, Tehanu trata sobre cómo vivir en la luz del día cuando el poder tradicional te ha dado la espalda.   

Las Tumbas de Atuán permanece como un testimonio del poder de la literatura para cartografiar los espacios más oscuros de la experiencia humana. A través de su prosa económica y rítmica, Ursula K. Le Guin no solo creó una historia de aventuras subterráneas, sino un manual sobre la dignidad, el peso de la libertad y el valor incalculable de poseer nuestro propio nombre. Como señala el texto, no es fácil ser libre, pero es la única forma de ser verdaderamente humano.


Mepol (Martín Enrique Pelozo)
Mepol

Responsable de Universo Literario. Dibujante ilustrador y analista SEO argentino.

Amante del género fantástico y la ciencia ficción en sus distintas representaciones: cine, literatura, arte, entre otros. Soy el responsable de este proyecto. Tanto de su diseño, como de evaluar el contenido que se publica. He compartido diversos artículos en la web, como biografías y algunas reseñas; pero mi principal proyecto es la sección Inksword, donde comparto una mirada personal sobre la historia del arte de ilustrar y su relación con la literatura y otras artes.