Cuando uno habla de El viejo y el mar, normalmente y en pocas palabras, resume al libro como un ejemplo de perseverancia ciega, una historia que narra la odisea de Santiago y cómo su obsesión por volver a pescar finalmente le brindan el premio tan esperado, una metáfora muy clara sobre cómo todo sacrificio encuentra, tarde o temprano, su justa recompensa.
Derrota, esfuerzo y dignidad: por qué El viejo y el mar contradice nuestra versión del éxito















